martes, 27 de enero de 2026

ROCK CHACARERO: ARTE O RESISTENCIA EN LA DICTADURA MILITAR DOS POSTURAS EN UN ANALISIS DE EPOCA


(Transcripción de podcast realizado con inteligencia artificial a partir de nota periodística,

cuya autoría es de Nacho Panella, para ARN Diario)



Bienvenidos a este intercambio de ideas. Hoy nos adentramos en un fenómeno musical realmente singular, el rock chacarero. Surgió allá por finales de los 70, principios de los 80, en el Este de Mendoza, una zona quizá, bueno, inesperada para un movimiento de rock.

Vamos a fijarnos especialmente en Carlos Calderón, conocido como el Papa del Rock Chacarero y en cómo este género nació y resistió en un ámbito siempre complicado, ¿eh?.

Con la soga al cuello por la economía y bajo la sombra de la dictadura militar argentina.

Exacto. Y la pregunta clave que queremos abordar hoy, basándonos en lo que nos cuentan las crónicas, los testimonios de la época, es qué le dio realmente su fuerza, qué definió su aguante, ¿no?.

O sea, fue sobre todo una explosión de creatividad, un espíritu de lucha, de comunidad artística, lo que lo mantuvo a flote o tenemos que verlo más bien como un grito de resistencia, una forma de plantarle cara a la opresión política y a ese ninguneo de las instituciones.


Pues yo voy a defender que aunque el panorama era negro, vamos, no nos engañemos, ¿eh?.

Lo que de verdad impulsó y dio alma al rock chacarero fue su propia vitalidad artística y ese fuerte sentido de colaboración, de hacer causa entre ellos.




Pues yo lo veo de otra manera. Para mí es imposible separar el rock chacarero de ese ambiente asfixiante. Fue precisamente la necesidad de resistir al régimen y al abandono por parte de todos, lo que prendió la mecha y le dio su carácter único y su fuerza para sobrevivir.





Entiendo tu punto, de verdad, pero déjame que te ofrezca otra mirada. Para mí, el rock chacarero es por encima de todo una celebración de la creatividad y de la fuerza que da el apoyarse unos a otros. Mira, el caso del grupo cultural Nosotros, que nació a finales de los 70 en San Martín.



Aquello era una auténtica cooperativa artística, música, poesía, pintura, teatro, un poco al estilo de lo que fue el Músicos Independientes Argentinos, el MIA en Buenos Aires, ya sabes, aquel colectivo tan importante en la escena progresiva y autogestionada de la capital por entonces. Mirá... que Nosotros se formó antes de que la represión de la dictadura se pusiera en lo peor. Eso ya te dice algo sobre una vocación cultural y de equipo que venía de antes, ¿no?.


Los conciertos de Gaviota Feroz, la banda de Calderón, se describían como oasis de creatividad, donde se mezclaban todas las artes. No ves ahí un impulso creativo propio que iba más allá de simplemente protestar. Las penurias económicas, como no poder grabar o tener que compartir los instrumentos, yo las veo casi como un gimnasio para el ingenio y la colaboración. El propio Calderón, según citan las fuentes, hablaba de una etapa de aprendizaje.


Esas dificultades, pues bueno, les hicieron fuertes desde dentro. Incluso lo de tocar en sitios improvisados, plazas, la orilla de un lago, pues hombre, refleja ese espíritu de buscarse la vida, de crear como fuera algo muy típico de los movimientos culturales que empiezan de cero.

Pues yo, la verdad, parto de un sitio completamente distinto. Sostengo que no puedes entender el rock chacarero si le quitas el marco de la opresión. Su razón de ser es la resistencia.

Gaviota Feroz, la banda clave de Calderón, se formó justo durante la dictadura. Sus conciertos, sí, eran un respiro de libertad, como se ha dicho, pero yo no lo veo sólo como una vía de escape, sino como actos de resistencia directos y conscientes en medio de un clima de miedo generalizado. Y hay un detalle que para mí es fundamental, una especie de sello de identidad de este género nacido para desafiar.


La imagen de Carlos Calderón encarándose con la policía en sus conciertos, diciéndoles que o bailaban o se iban. Eso no es solo arte, hombre, eso es plantar cara al poder, sin rodeos. Y sobre las dificultades económicas de la famosa anécdota del intendente Naser Mansur, soltándole a Calderón aquello de que los artistas crean por amor al arte.



Mira, eso no es solo un político desconectado de la realidad, es el símbolo perfecto del abandono institucional que obligó a Calderón a moverse, a ir al sindicato de músicos a juntar a la gente. Eso es resistir contra el sistema.

Y las letras del grupo Nosotros, que se describen como oscuras, pero con sentido poético enorme y la protesta siempre vigente, incluso en plena dictadura, pues demuestran que la oposición era el meollo del asunto, no un añadido.

Y lo de tocar en sitios marginales, espíritu pionero, venga ya, fue la consecuencia directa de no tener apoyo y de la represión cultural pura y dura.


Vale, vayamos por partes. Hablemos del grupo cultural Nosotros. Insisto en que era una cooperativa artística con todas las letras. Un modelo que ilusionaba de creación colectiva de echarse una mano y con unos objetivos artísticos clarísimos por la variedad de cosas que hacían. Compararlo con el MIA porteño no es una anécdota. Subraya que era un proyecto cultural con entidad propia, con sus propias ambiciones.


Más allá del momento político, aunque este, claro, lo condicionará todo.


A ver, que valoro la idea de la cooperativa, por supuesto. Pero no podemos pasar por alto que aquello nació bajo un régimen militar y sus letras, como ya hemos dicho, llevaban la protesta siempre vigente.

Por muy interesante que fuera artísticamente, ¿no crees que en ese momento histórico su papel principal era el de ser un refugio y una forma de organizarse para resistir, precisamente por culpa de ese ambiente hostil. El arte fue la herramienta para esa resistencia colectiva, ¿no te parece?.


Entiendo lo que dices, pero fíjate en los conciertos de Gaviota Feroz. Sí, el contexto era de represión y sí, eran un respiro de libertad, te lo concedo, pero esa mezcla buscada de artes, música, con pintura, con literatura, a mí me habla de una complejidad creativa que va más allá de una simple reacción política. Ese oasis de creatividad no era sólo para escapar, era también un fin en sí mismo. Era un intento de construir un espacio cultural propio con sus reglas, su lenguaje, al margen o a pesar del régimen.

Yo veo ahí una afirmación de la vida artística por encima de la opresión. Era decir: "Seguimos creando, seguimos vivos".


Pues yo sigo sin verlo así. Ese desafío directo a la policía en los conciertos, esa valentía tan explícita, para mí eso indica que la función primordial en ese clima de miedo y silencio era la resistencia al fin. La mezcla de artes, desde mi punto de vista, no era un fin en sí misma al margen de la resistencia, era una herramienta cojonuda para que esa resistencia fuera más potente, más visible y que llegara más a la gente que iba allí buscando precisamente eso, una bocanada de libertad desafiante. El arte era el arma, claramente.


Pasemos a cómo respondieron a las dificultades económicas. Yo ahí veo sobre todo resiliencia, adaptación como virtudes que desarrolló la propia comunidad artística.

Esa etapa de aprendizaje de la que hablaba Calderón, eso de sacar fuerzas de flaqueza, como tener que compartir instrumentos, demuestra una solidaridad interna muy fuerte, un espíritu de apañárselas como sea forjado en la necesidad, pero también en la convicción de que lo que hacían merecía la pena.


Mira, me parece que eso es ponerle un poco de azúcar a una situación que les vino impuesta. Esa resiliencia fue la respuesta está obligada a un abandono institucional clarísimo, que se ve perfectamente en la respuesta lamentable del intendente Mansur.




Y lo que hizo Calderón después, ir al sindicato, organizar a los músicos, eso no fue solo adaptarse creativamente, fueron actos de protesta y una lucha por unos derechos que les estaban negando, estaban reclamando su sitio.

Y ojo, que lo de no poder grabar no sólo hizo que fueran ingeniosos, también silenció muchas voces y limitó que su mensaje llegara más lejos. No podemos olvidarnos de esa parte.



Y ya que estamos, lo de los espacios de actuación. Vale, no había infraestructuras formales, de acuerdo. Pero en esos inicios en plazas o junto a un lago, yo veo una manifestación muy potente de ese espíritu pionero, de la urgencia por expresarse con lo que hubiera mano.

Eso es algo básico en la ética de muchísimos movimientos culturales que empiezan en todo el mundo, da igual el contexto político concreto. Es ocupar el espacio público cuando el institucional te cierra las puertas.


Ya, ya, pero yo sigo pensando que tocar en esos sitios no fue principalmente una lección estética o un gesto romántico de hazlo tú mismo. Fue, en gran medida, la consecuencia directa de no tener acceso a locales decentes y eso lo que refleja es cómo el poder marginaba esta cultura, que luego buscaran sitios como la Casa de Italia o el Club Agustín Álvarez, no fue sólo una evolución natural, fue una pelea por conseguir legitimidad y reconocimiento, por salir de esos márgenes a los que les habían empujado. ¿No crees que hay una diferencia?.


Bueno, resumiendo mi postura, aunque el telón de fondo de la dictadura y la precariedad económica es innegable y claro que marcó al movimiento, yo creo que el motor principal del rock chacarero fue una pulsión creativa auténtica, una necesidad profunda de expresarse artísticamente de formas diversas, no solo con música y el nacimiento de una comunidad increíblemente sólida y colaborativa. Ese espíritu creativo y de piña es su legado más valioso y duradero.


Yo, por mi parte, insisto en que fue precisamente la naturaleza contestataria, la resistencia activa frente a la opresión política y a ese abandono institucional, lo que actuó como un crisol indispensable. Eso fue lo que forjó la identidad única y la fuerza imparable del rock chacarero. La creatividad fue, sin duda, el vehículo para expresarse, el lenguaje que usaron, pero la resistencia fue la gasolina que lo mantuvo vivo y le dio su significado más hondo en aquel momento histórico tan jodido.


Está claro, después de este intercambio que la creación artística y la resistencia estuvieron íntimamente ligadas en la historia del rock chacarero. La adversidad tanto económica como política fue a la vez un obstáculo tremendo y paradójicamente un un catalizador que hizo surgir un movimiento cultural con una identidad compleja y una capacidad de aguante admirable.



Desde luego, figuras como Carlos Calderón y colectivos como el grupo Nosotros o Gaviota Feroz son clave para entender esa tensión, ¿no?. Y es interesante pensar cómo esa mezcla de aguante y creatividad se manifiesta hoy, porque claro, las dificultades para grabar en los 70 y 80 en plena era analógica eran una odisea comparadas con la facilidad que la tecnología digital ofrece ahora a bandas como, como Parenalila o Raivan Pérez, que son ejemplos actuales que se citan en las fuentes. La lucha era era distinta, claro.


Es una reflexión muy pertinente, sí. Conseguir grabar un disco, entonces, era casi una heroicidad y eso seguramente fomentó una crudeza o un ingenio sonoro que nacía de esas limitaciones.

Hoy, producir música es mucho más accesible y eso abre otras puertas, pero también plantea otros retos. Sin embargo, ese espíritu de comunidad.

Esa búsqueda de una voz propia, quizás heredado de aquellos pioneros del Este mendocino, sigue siendo algo relevante, ¿no crees?. Se adapta a los tiempos.


Exacto. Al final, bueno, analizar este material nos invita a seguir explorando cómo el arte responde, se adapta y a veces, curiosamente, florece con más fuerza en los contextos más difíciles.

Y cómo ese legado, nacido en la adversidad analógica de los 70 y 80, sigue teniendo eco aunque sea de forma distinta en las nuevas generaciones digitales del Este de Mendoza.


Queda mucho por escuchar y por descubrir en la música y las historias de esta escena cultural tan particular.



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Abrazo roquero del Este mendocino

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lunes, 12 de enero de 2026

La Pluma Eléctrica: Un Gaucho en el Templo de la Ley


 ¡Che, qué bueno que te metiste de lleno en la historia!. Y sí, la vida de un periodista roquero en el Congreso es más o menos como un solo de guitarra que se estira y estira, lleno de acordes que nadie se esperaba.

Aquí va este relato largo, como la historia que contamos, con el acento en lo que de veras importa:

la perseverancia, la responsabilidad y esa sed de saber que nunca se apaga.




La Pluma Eléctrica: Un Gaucho en el Templo de la Ley


No fue por el afán de un trabajo ni por un golpe de suerte que este servidor, un simple roquero provinciano, terminó metiendo la pata en el mismísimo Congreso de la Nación. No, señora. Fue el rock and roll. Fue ese grito que te explota en el pecho y te obliga a mirar lo que otros esquivan, a contar lo que la voz oficial silencia. Y así, con el alma forjada a puro riff, fui a parar a las veredas de ese templo de mármol y vitrales.

Yo llegué a la Capital con lo justo, con la guitarra al hombro como si fuera mi escudo de batalla y un puñado de sueños que me quemaban el alma. La historia es conocida: un colchón en la plaza, la urgencia en la panza, pero con la cabeza bien alta. Porque en el fondo, el rock me enseñó que la única forma de ser libre es no venderse, es ser honesto con uno mismo. Y esa verdad, la misma que me hacía escribir canciones que le hablaban al jubilado, al pibe que se iba del pueblo y al que no tenía dónde caerse muerto, era la que me iba a guiar.

Los primeros días fueron un laberinto. Un gaucho en un corral ajeno, con un lenguaje que no entendía y con los códigos que no me cerraban. Pero el roquero que llevo adentro me decía: "¡Atendé, loco! Escuchá el ritmo de los debates, el solo de guitarra de los oradores, los silencios que hablan más que mil palabras". Y empecé a ver que el Congreso era un escenario, con sus héroes y sus villanos, con sus solos magistrales y sus bises que nadie aplaudía.


Mi trabajo no era solo llenar páginas. Mi trabajo era ser un cronista de lo invisible. Me metí en los pasillos de ese palacio, escuchando lo que no se decía en las sesiones, desenterrando la verdad que escondían los discursos. El rock me había dado esa persistencia, esa rebeldía de no aceptar un "no" por respuesta. Cada ley, cada proyecto, cada escándalo era como una canción que tenía que desglosar nota por nota.

Y así pasaron los años, cuarenta para ser precisos, desde el regreso de la democracia. El tiempo se fue volando entre debates acalorados y crónicas escritas de madrugada. Hubo momentos de desánimo, de ver cómo un trabajo de meses de investigación periodística se barría con un tuit mal escrito o una noticia falsa. Pero resistí. Porque el periodismo, como el rock, cambia de forma, pero no de fondo. Y el fondo es la verdad.

El rock me enseñó a no ser solo un cronista, sino un testigo. El que escribe para no olvidar y el que canta para no quedarse solo. Mi pluma se hizo eléctrica, y el Congreso se volvió mi escenario. Porque al final del día, la música y el periodismo no están tan lejos. Ambos son una forma de contar la vida, de darle voz a los que no la tienen, de encender el alma para que no se duerma.

Hoy, aunque ya no estoy todos los días en el Congreso, sigo siendo ese pibe provinciano con una guitarra al hombro. Sigo caminando por las calles de esta ciudad inmensa, y mi mirada sigue atenta, buscando la próxima historia, el próximo acorde. Porque mi misión ahora es otra: es cuidar la memoria, es ofrecer una perspectiva, es contar desde otro lugar. Porque lo viví. Porque lo caminé. Y porque, durante cuarenta años, le presté mis ojos a los que no podían ver.

Y ahora, ¿qué más querés que te cuente? La historia no termina, che. ¡Sigue sonando!.

sábado, 10 de enero de 2026

Enzo Compagnucci: El Baterista que Vendió su Bici por una Batería y Nunca Miró Atrás


Vamos a entrar a la fascinante historia roquera del batero Enzo Compagnucci dividida en tres partes:
1.- Una charla entre dos roqueros en un bar que le cuenta todo lo que oyó de esta singular figura del rocanrol rivadaviense.
2.- Una introducción a la autobiografía del baterista que da qué hablar.
3.- La historia contada con sus detalles por el propio Enzo.


Adelante: unnn, dossss, tressss...

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Dos roqueros hablando de Enzo
Contada como si te la estuvieran escupiendo en un bar después de un buen pogo


Enzo Compagnucci: Un Animal de Batería 


Che, ¿sabés quién es Enzo Compagnucci?. ¡Un tipo que le ha dado palos a la batería desde que tenía edad para agarrar una rama de álamo!. Nacido en Rivadavia, Mendoza, este loco es un verdadero camaleón musical.

Me contaron que el bicho empezó a darle a los tarros desde pibe, y de ahí no paró más. Se armó su primera banda: Terapia Intensiva, allá por el '86. ¡Imaginate!. Desde entonces, el flaco no ha hecho otra cosa que rockearla en mil bandas diferentes.

Paren a Lila fue una de las que más lo marcó, dicen. Ahí aprendió a ser músico en serio y hasta telonearon a Spinetta, ¡una locura!. Pero el tipo no se quedó quieto, probó con ritmos latinos, barrocos, ¡de todo!.

Después vino una etapa más turbulenta con La Serpiente, una banda que hacía tanto ruido que casi termina en quilombo judicial. Pero Enzo es un guerrero, se levantó de esa y siguió con Mate Amargo, demostrando que el rock and roll corre por sus venas.

Y ni hablar de cuando volvió Paren a Lila y grabaron ese disco: ¡Máxima Pureza!. ¡Un hitazo!. Pero el tipo es inquieto, así que después se metió con la electrónica en Caput y hasta se fue de gira con Supercaraband.

Ahora, sigue dando batalla con T.R.E.N., un trío que le mete rock sin anestesia, y también anda explorando ritmos latinos con Eterno Presente. ¡Un verdadero animal de la música!.

Así que ya sabés, si te cruzás con Enzo Compagnucci, ¡saludalo como se debe!. Un tipo que le ha dedicado su vida al rock y que sigue demostrando que la música es lo que lo mantiene vivo. ¡Salud!.

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Introducción a la Trayectoria de Enzo Guido Compagnucci


Enzo Guido Compagnucci, nacido en Rivadavia, Mendoza, el 6 de enero de 1969, es un músico, baterista y arreglista de destacada trayectoria. Hijo de Domingo Guido Compagnucci y Beatriz Gladys Carchano, Enzo es el tercero de seis hermanos.

Su carrera musical, que comenzó tocando con baquetas hechas de ramas de álamo, lo ha llevado a explorar diversos géneros y formaciones a lo largo de los años.

Desde sus inicios en la banda Terapia Intensiva en 1986, Enzo ha sido parte de numerosas agrupaciones, incluyendo Paren a Lila, Muscolini Compagnucci Duo, Quemando la Casa y Los Vicios del Conde.

Su evolución musical lo ha llevado a incursionar en estilos latinos y música barroca, siempre inyectando su toque personal.

A lo largo de su carrera, ha compartido escenarios con grandes nombres y ha participado en importantes festivales, dejando una huella imborrable en la escena musical de Mendoza y más allá.

Con bandas como La Serpiente, Mate Amargo y proyectos como Caput y Supercaraband, Enzo ha demostrado su versatilidad y pasión por la música.

Actualmente, Enzo continúa explorando nuevos horizontes con proyectos como T.R.E.N. y Eterno Presente, siempre manteniendo su espíritu joven y su sed de seguir creando.

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La autobiografía de Enzo


Nombre: Enzo Guido Compagnucci.

Lugar y fecha de nacimiento: Rivadavia ,Mendoza, 6 de enero de 1969.

Padres : Domingo Guido Compagnucci y Beatriz Gladys Carchano.

El tercero de seis hermanos varones.

Padre de dos Hijos: Luca y Valentino.

Músico, baterista y arreglos :

Formaciones

1986 - Terapia intensiva.

1987 - Huno

1988 – Paren a Lila.

1990 – Muscolini, Compagnucci, Duo.

1991 – Quemando la casa.

1992 – Los Vicios del Conde.

1993 - La Serpiente.

1995 – Mate Amargo.

1997 – Paren a Lila (2 etapa)

2.000 – Paren a Lila y en paralelo, Ida La Vieja.

2.002 – Caput.

2006 – Supercaraband.

2008 – Caput y en paralelo, Gallineto y los Trenes.

2.009 – Juana la Loca. Bs,As

2.010 – Lúdicos y en paralelo, La Máquina del Tiempo.

2.011 - Golf.

2.013 – Mamá Psicópata.

2.018 – T.R.E.N.

2.019 – T.R.E.N. y en paralelo, Supercaraband (2 etapa)

2.021 - T.R.E.N. y paralelamente Eterno Presente


Inicios y carrera musical


Como se cuenta por ahí, los bateristas descubriéndose como músicos, empiezan a pegarle a tarros, ollas, baldes, a todo lo que suene, pues yo hacía eso, con baquetas hechas con ramas de álamo.

Entre 1985 y 1986 nos conocemos con Edmundo Beltrán (Cheto).

Él se juntaba con amigos y compañeros de secundaria. Ese verano, Cheto me comenta que se van a la cosecha de durazno ,damascos , ciruela, etcétera. Me invita y me pregurnta si quería ganarme unos mangos cosechando con ellos.

Mientras todos trepados en las plantas hablaban de armar una banda de rock, el único que sabía tocar guitarra electroacústica era Darío Penisi. Carlos Cremades dijo, yo toco guitarra eléctrica, Bolón Dindorf, yo el bajo y Cheto Beltrán, yo escribo las letras.

Entonces me metí en la conversación y les dije yo quería tocar la batería. Nos hicimos muy amigos. Cada uno consiguió sus instrumentos como pudo.

Yo vendí una bicicleta y me compré una batería NÚSIFOR, de fabricación nacional, muy chiquita, casi de juguete, solamente venía con hit,hat, sin platillos.

Fuimos aprendiendo a tocar sobre la marcha, así se armó lo que se llamó TERAPIA INTENSIVA.

De todos nosotros, el único que siguió con la música, fui yo.

Llevaba poco más de un año tocando, aprendiendo, conociendo el instrumento, y el universo manda rayos cósmicos, iluminadores, y me presentan al Ciego Giménez (Osvaldo), quien me convoca a tocar con PAREN A LILA, una de mis mejores formaciones de mi carrera musical.

Con los Paren aprendo todo y de todo, incluso llegué a conocer lo que era ser un músico profesional cuando se integra el "Negro" Cesar Muñoz. Sonábamos increíbles.

De hecho, de todas las bandas que en ese momento estábamos sonando: Alcohol Etílico, Raivan Pérez, La Montaña, La Rebelión, los Alfajores de la Pampa seca, etcétera, fuimos elegidos para telonear a Luis Alberto Spineta, Los Pericos y La Torre en la gira nacional que hacían para ANGELOZ presidente 1989 en la cancha de INDEPENDIENTE RIVADAVIA, la cancha completa, tribunas y campo, no lo olvidaré jamás.

Los PAREN A LILA se separan en 1990.

En ese año conozco a Marcelo Muscolini, incursionando en un estilo más Latino y música Barroca. Marcelo inyecta el néctar latino en lo que después sería mi estilo personal.

1991, vuelvo al rock cómo baterista de QUEMANDO LA CASA, los demás músicos que integraban la banda eran: Pepe Lobiondo , Gustavo Morán y Silvio Herrero. Como verán las bandas no duraban más de uno, dos, o tres.

1992, armamos los VICIOS DEL CONDE, con Gallineto Giménez, Mimi Orozco, Silvio Herrero y Marcelo Herrero. La banda duró menos de un año, Gallineto siguen con el nombre y con otra formación.

1992, en diciembre de ese año nos reencontramos con el Negro Cesar, y armamos con Pepe Lobiondo una banda que se llamó LA SERPIENTE, jamás había sonado en una banda de las que integré anteriormente con tanto poder.

Ensayábamos de lunes a lunes, ocho horas por día, éramos invencibles, imparables. La música y la rebeldía de La Serpiente, armó un kilombo importante, musical y emocional en Mendoza y especialmente en el Este. Duró sólo un año, en diciembre del 93 llega a su fin, la banda se desbarata, el no saber canalizar semejante energía, termino muy mal, con problemas judiciales muy serios.

1995, Después de ésta vertiginosa experiencia, viene una nueva formación trío con Pepe Lobiondo, Tati Gonzalez y yo. La banda se llamó, MATE AMARGO, la verdad yo pensé que después de la Serpiente, no volvería a sonar jamás con otro trío, pero Mate Amargo sorprendió a propios y extraños.

1997, vuelve PAREN A LILA, yo, Papá de mi hijo mayor (Luca) en esta etapa, pasaron cosas maravillosas, la grabación del disco "Máxima Pureza", un festival de rock organizado por la ROCK AND POP. En el balneario el Olmo, de ese festival fuimos elegidos para una nota de Nicolás Pauls para su programa que conducía en ese momento llamado, VOLVER ROCK, para el Canal Volver, compartimos escenarios con todas las grandes bandas de Mendoza. 

La canción NO QUIERO QUE ME VEAS ASI, fue elegida como primera canción en el DEMO DEL DESIERTO ,la gráfica e ilustración del demo por ROCAMBOLE, sólo por contar algunas cosas.

2001, el "Ciego" Giménez (Guitarrista y compositor de la banda) anuncia su retirada para fines de ese año, paralelamente antes de la disolución de los Paren, armamos IDA LA VIEJA con músicos de Junin, Mza.

2003, me voy de los Ida la Vieja, y se produce un cambio en mi carrera musical, quería experimentar con otros estilos, me llamó la atención el mezclar sonidos electrónicos con la batería acústica, me compro una máquina de ritmo, y fuimos experimentando con una banda que se llamó CAPUT.

Entre 2003 y 2005 , en ese lapso, haciendo pop sónico, paralelamente trabajaba en una preproducción de lo que sería el primer disco solista de Gallineto Giménez, con algunas presentaciones en vivo con Martin Vicente y otros músicos como invitados.

2006, en enero de ese año, llega desde España, Jimi (Jaime Navarro), con quien armamos SUPERCARABAND, la banda con la que probé el gustito de irte de casa,(salir de gira).

Después de unos meses componiendo canciones ,nos fuimos a Córdoba a grabar lo que sería el primer disco con el bajista de RODRIGO BUENO (Maquinaria),y una extensa gira por CHILE, entre tantas cosas que hicimos COMO VIDEOS CLIPS, GRABACIONES INDEPENDIENTES. Esto no fue gratis, la partida con Supercaraband, me costó abandonar a Caput y la producción del disco de Gallineto.

Por suerte LAS RELACIONES QUEDARON INTACTAS, el Galli siguió con el proyecto, que hasta el día de hoy tiene su tercer disco grabado como solista y con Caput volvimos a los escenarios más tarde.

2007, vuelvo al proyecto pop sónico (CAPUT),y a principio de 2008 formo parte de Gallineto y los Trenes, haciendo shows y producciones con ambas bandas. En agosto de ese año, abandono Caput y Gallineto y los Trenes para partir a Bs As a tocar con JUANA LA LOCA. Con Caput hicimos un par de giras con los Juana. Es cuando Rodrigo Martin me convoca para tocar con ellos.

2009, Cuando vuelvo de Bs,As, armo una banda de pop rock que se llamó LÚDICOS, con músicos muy jovencitos y talentosos de San Martin, en paralelo también llevaba un proyecto de una música calipso ska, con Pepe Lobiondo, en este caso él como saxofonista.

2011, Claudio Amad me convoca para ser parte de su proyecto GOLF, banda con la que tuve muchas satisfacciones, grabaciones, gira por Chile, videos clips, etcétera.

2015, mi hijo mayor (LUCA), él con 15 años, empieza a tocar la guitarra eléctrica, que al cabo de seis meses la tocaba como Hendrix ,debido a su gran talento armamos una banda que se llamó MAMÁ PSICÓPATA.

Compartir la música y escenarios con mi hijo, fue una experiencia maravillosa , única, disfrutamos juntos escenarios como La fiesta de la Cerveza, dos "Rivadavia Canta al País" e innumerables shows con la banda sonando increíblemente profesional.

2017, mi hijo se retira de la banda por razones personales.

2018, le propongo a Gallineto volver a tocar juntos, y armamos un trío llamado T.R.E.N. que significa, “Tanto Rock Es Necesario”.

El trío comienza con el gran Mauricio Blanco (guitarrista) que al acabo de un año se retira de la banda y se produce un cambio significativo por la tremenda guitarra interpretada por Rubén Muzzino, quien nos cambió la forma de arreglar las canciones, y le dio un toque más agresivo y moderno a lo que veníamos acostumbrados.

Como mi espíritu todavía se mantiene joven, y mi sed de más no para, paralelamente con T.R.E.N. estoy tocando con ETERNO PRESENTE, un proyecto más latino, con batería y también instrumentos de percusión incluidos al set, para mí, algo nuevo.

Esto lo estoy llevando a cabo con unos grandes de ese estilo: POLLO FIGUEROA, MARCELO MUSCOLINI Y MARCELO LUCERO( Yogui).


GRABACIONES (REGISTROS)


1989 –Paren a Lila – Estudio Zanessis.

1991 – Quemando la casa – en vivo, cine Ducal.

1992 – Los vicios del conde – grabación independiente.

1993 – LA SERPIENTE: grabación en BHS, en Le Coq.

1995 – Mate Amargo – grabación BHS, Hostería el Lago.

1997 – Paren a Lila – disco, Máxima Pureza, estudio Iván Adler.

2000 – Ida L Vieja – estudio, Marcelo Díaz.

2002 – Caput - estudio , Siete Cuchillos.

2012 – Golf- estudio, Paulo Giorgi.

2015 – MAMÁ PSICÓPATA: estudio, Mimi Orosco.

2017 – Mamá Psicópata – estudio, Fáder.

2016 – Paren a Lila - Capitulo final – en casa de Italia, San Martin.

2019 – T.R.E.N. – Disco Homónimo – estudio, La Salita Record. y estudio Siete Cuchillos.

2020 – T.R.E.N. – Grabación en vivo, en el Leparc, (Streaming) para Canal Acequia y plataforma, Mendoza en casa.


Nuevos datos y más detalles para completar la ruta musical de Enzo:

Es necesario agregar estos trabajos realizados en distintas Bandas a la Biografía para actualizar.

ESCUELA DE LA CALLE en el 2001, grabación del primer disco en BS,AS,
Cesar Muñoz
Pepe lobiondo.
Gustavo Moran.
Enzo Compagnucci.

y completar todo lo trabajado desde 2020 al 2026,

T.R.E.N.

2023 a la fecha con la Guitarra exuberante de EMI DI CESARE !!

2023 a 2025

L'OLLITAPRESIÓN, (con una impronta latino folclórica)

Fundada por Marcelo Muscolini.
Uriel del Souc..
Edmundo Beltrán
Ludmila Beltran
Enzo Compagnucci.
Con colaboración de jozz shelta.

2026

DR SALITRE
Marcelo Muscolini
Marcelo Lucero
Enzo Compagnucci

2025 a la fecha

AGRUPACIÓN MÚSICOS HORNERO
Jesus Pacheco.
Mimi horóscopo
Roque Centeno
Enzo Compagnucci

Deberíamos también agregar al trabajo realizando desde el 1996 el REY ROCK FESTIVAL.

Un espacio cultural donde se expresan distintas disciplinas artísticas .
Y tampoco desmerecer los tres años que lleva tomando clases de violín.

 





viernes, 9 de enero de 2026

LAS LOCAS RIVADAVIENSES DEL ROCK: PATO Y SUS AMIGAS

 


Historia historieta inspirada de la descripción de Patricia Ruiz, a partir de su propia narración describiendo momentos culturales e históricos de la ciudad de Rivadavia, Mendoza, en aquellos años de los inicios del movimiento cultural roquero, en un suelo típicamente del folclore cuyano, donde además, por lo general, la mujer no era económicamente independiente. El desafío, la valentía y el ejemplo de cuatro jóvenes roqueras aquí. A disfrutar el momento y los avanzados días culturales de hoy.



"Pato" y las cuatro reinas del rock 


Cuando Patricia Ruiz, la Querida Pato, empieza a contar sus historias, uno siente que se abre una ventana directa al corazón vibrante de un Rivadavia que no se conformaba con vivir sólo al ritmo del folclore cuyano. A mediados de los ochenta, ella y sus amigas ya no eran sólo esas chicas que desafiaban las miradas extrañas escuchando rock en un pueblo tradicional. Eran cuatro veinteañeras con su propio rumbo, dueñas de su dinero y de su tiempo, listas para devorar cada nota que la música les ofreciera.

Rivadavia, esa plaza que parecía pequeña para el mundo, se convertía en un trampolín hacia la gran Mendoza donde los estadios Pacifico, Andes Talleres y Malvinas Argentinas eran escenarios sagrados.

La imagen de estas cuatro amigas saliendo temprano del pueblo, almorzando rápido y lanzándose con toda la energía hacia los recitales, es pura gasolina para el alma roquera. Charly, Spinetta, Fito, Soda, Virus, Miguel Mateos... nombres que para muchos son leyenda, para ellas eran el pulso de su vida, la banda sonora de una juventud que no se conformaba.

Lo más sorprendente y hermoso de este relato es que no hubo censura familiar, ni desaprobación. Al contrario, sus padres compartían ese amor por el rock, creando un puente generacional donde la rebeldía era entendida y celebrada, no reprimida. Esto transforma la historia en algo aún más potente: un microcosmos donde la música unía, donde las pasiones no tenían que pelear contra la tradición sino convivir con ella.

Patricia y sus amigas no sólo vivieron la música; la hicieron su bandera, su identidad.
 
Fueron cuatro jóvenes que, desde el interior profundo de un pueblo viñatero, demostraron que el rock podía ser más que un género musical: era una forma de libertad, un grito de autenticidad que resonaba fuerte en cada rincón.

Así, la Querida Pato nos invita a mirar más allá del folclore esperado y a descubrir esa otra cara del interior mendocino, donde la chispa del rock encendió una llama que todavía sigue viva.


La travesía nocturna: Cuando volver a Rivadavia era una aventura en sí misma


Viajar desde Rivadavia hacia la capital mendocina en aquellos tiempos no era sólo un traslado, era toda una experiencia con sus propios encantos y desafíos.

Los ómnibus, grandes pero poco cuidados, con asientos que parecían haber vivido mil historias, avanzaban lentos por rutas que parecían eternas.

Dos horas para unir el interior profundo con el bullicio de la ciudad, y entre un colectivo y otro, largas esperas que ponían a prueba la paciencia.

Pero la verdadera odisea comenzaba al regreso, cuando la noche ya era dueña de todo y la primera salida del micro era a las cuatro de la madrugada.

Imagina ese viaje: ventanillas rotas por donde entraba un viento helado, el ruido metálico de chapas sueltas, y esos pasajeros que caminaban en zigzag, con caras duras, amargadas o enojadas. Para cuatro veinteañeras roqueras, ese trayecto era un desafío que exigía valor y cierta dosis de coraje.


La Querida Pato lo recuerda con una mezcla de nostalgia y picardía: “Volver en el último micro, a las cuatro de la mañana, era algo muy atrevido. En ese viaje no cabía un alfiler y nos encontrábamos con los chicos que venían de los bailes de Rodeo del Medio.

Era heavy, pero nunca nos achicamos, íbamos sentadas sin mirar para ningún lado".


Ese silencio firme, esa actitud de no dejarse intimidar, era el sello de esas chicas que se creían “reinas de pueblo grande” en medio de un entorno que las veía como locas, como minas raras.

Al llegar a la terminal, aún quedaban quince cuadras por caminar hasta la casa que las albergaba, el refugio donde las historias y emociones se desgranaban en largas charlas nocturnas, donde aprendían a ser libres, a construir su identidad lejos de los moldes impuestos.


Patricia, mirando hacia atrás, confiesa con sinceridad: “A principios de los noventa abandoné todo ese entorno, ahora me doy cuenta y digo: ‘¡Qué boluda…’.

"Pero ya pasó, la vida me dio la oportunidad de ver casi todo lo que quise, aunque nunca, con esa adrenalina de salir de Pacifico o Talleres a tomar el colectivo hasta la terminal y de ahí el viaje de dos horas a Rivadavia. Créanme que eso no lo viví nunca más.”

Esos viajes, con sus incomodidades y riesgos, eran parte del ritual que fortalecía la identidad de estas cuatro jóvenes.

No sólo iban a escuchar rock, iban a desafiar límites, a hacer su propia historia en un pueblo donde la música tradicional marcaba la pauta. Y esa mezcla de coraje y pasión es lo que las hizo inolvidables.

Rivadavia, la cuna del rock que Patricia siempre soñó


Hoy, cuando Patricia camina por las calles de Rivadavia, siente la alegría profunda de pertenecer a una ciudad que respira rock.

Aquella villa viñatera que alguna vez fue escenario de miradas extrañas y prejuicios ahora brilla como  el centro roquero de Mendoza.

Los festivales "Rivadavia Rock" están en las agendas nacionales, convocando a miles que vienen de todas partes a vibrar con las numerosas bandas que emergen de este suelo.

Patricia no puede evitar sonreír cuando recuerda sus días de veinteañera, cuando era una roquera asidua en su pueblo.

Allí estuvo, emocionada entre el público, viendo a la primera banda roquera con canciones propias que surgió en su tierra: "Avecristo".

A principios de los ochenta, esos chicos de apenas dieciséis años hicieron historia al llenar casi por completo el emblemático Cine Ducal, con capacidad para mil personas, reuniendo ochocientas almas vibrando con sus melodías sencillas y sinceras que, aún hoy, se siguen recordando con cariño.

Y para que su corazón se llene aún más, Patricia evoca a su amiga Hebe, pionera femenina en el rock local, cantante y parte fundamental de aquellos inicios junto a "Avecristo".

Algunos de esos músicos ahora son sus vecinos, testigos vivos de una tradición que creció, se consolidó y se convirtió en parte esencial de la identidad del pueblo.

La sociedad maduró, aprendió a valorar esa cultura roquera que Patricia y sus amigas disfrutaron con tanta pasión y amor en sus tiempos jóvenes.

Hoy, ese legado late fuerte en Rivadavia, en sus calles, en sus plazas y en cada acorde que resuena en los festivales.

Así, la historia de Patricia, la Querida Pato, y sus amigas se transforma en un canto de esperanza y orgullo.

Porque a veces, ser diferente, ser “las locas del rock” en un pueblo conservador, es el primer paso para cambiar el ritmo de toda una comunidad.

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Abrazo roquero del Este mendocino
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lunes, 8 de diciembre de 2025

PLACA ROQUERA CAMINO AL RECINTO DE LA LEGISLATURA PORTEÑA

 

(Crónica versión roquera, con pulso de revista cómic)


LA ODISEA DE LA PLACA REBELDE



A ver… ¿qué pasa cuando todo el sistema arranca afinado, cada engranaje girando como si fuera la intro de "Despiértate, nena" -de Pescado Rabioso, pero de repente… ¡PLOP!.

Una sola persona dice que "no"?

Bienvenidos, criaturas del rock, a la odisea burocrática más épica, jamás vivida para colocar una simple placa.

Sí, una placa. Un pedazo de metal.

Pero en este viaje descubrimos el verdadero amplificador del poder ciudadano.


La historia empieza así:

Carlos Calderón, nuestro héroe inesperado, está sentado en la Defensoría del Pueblo. No posa para la tapa de un disco: espera que lo llamen.

Y cualquiera que haya pisado una oficina pública sabe que esa espera es puro riff de resistencia: perseverancia, paciencia, y sobre todo, esa terquedad rebelde que hace que las cosas sucedan.


Pero vayamos al principio, la primera pista del audio individual de este álbum roquero.


TODO EMPIEZA COMO UN BALADÓN SUAVE


Carlos tenía una misión clara: colocar una placa conmemorativa.

Fácil, ¿no? Una misión casi inocente.

Arranca por donde corresponde: la Defensoría del Pueblo.

La Legislatura aprueba todo.

¡Fabrican la placa!

¡Todo suena afinado!

Un trámite que camina como un Marshall nuevo.


Hasta que…


¡PUM! UN SOLO ANTIPOPULAR Y TODO SE CORTA


Cuando el éxito está al alcance de la mano…

cuando Carlos ya podía oler el metal caliente de la placa recién fundida…

¡el destino mete un solo distorsionado!


No es un papel perdido.

No es una firma fantasma.

No es un duende administrativo.

Es una sola persona. Un propietario. Un muro humano.

Y ahí aparece la palabra maldita: REMISO.

En idioma de calle: "no te lo prohíbo, pero te lo bloqueo”.

Una especie de “No” pasivo agresivo con efectos colaterales.

Una persona contra un sistema entero: ¡el freno de mano que arruina la autopista!


EL HÉROE NO TIRA LA TOALLA


Muchos se bajan del escenario ante un muro así.

Pero no Carlos.

Carlos hace lo más roquero que existe: saca del estuche la viola, la pone a punto y suena el nuevo riff de "¡Qué cagada, che!" -del trío roquero del Este mendocino Gaviota Feroz-.

Y, claro, Carlos mismo: el guitarrista testarudo que no deja de afinar la idea.

Decidido como ese equipo humano, real, carne y hueso.

Una banda para romper el silencio.


EL PLAN DE ATAQUE


La solución no vendrá de un hechicero oculto ni de un truco mágico.

Vendrá del propio sistema -se dice para adentro el violero-, de adentro de la maquinaria estatal, ese monstruo que parece lento… pero cuando funciona, funciona como un motor V8.

La Legislatura le pasa a Carlos el mapa del laberinto:

Paso 1 — La clave, el chispazo:

La Defensoría presenta un reclamo formal.

Y ese reclamo es como enchufar un cable suelto:

¡ZAS! Arranca la electricidad.

Protocolo y Ceremonial toma el caso → lo revisa → lo empujaría a "Parlamentarias" o "Judiciales", los tanques, los que realmente pueden ordenar cumplir una ley.

Pensalo así:

Protocolo: logística, tráfico, papeles, ruta.

Parlamentarias/Judiciales: los que tienen el mazo, el martillo, la autoridad.

  Y ambos solo se mueven si existe **ese reclamo detonante**.

La placa es apenas la punta del iceberg:

la batalla real es hacer que el sistema toque su propia música.


EL PODER NO ESTÁ EN LA PLACA, SINO EN EL PULSO


Y acá llega la parte más hermosa, más roquera, más humana.


El triunfo de Carlos no es que la placa exista.

El triunfo es que no se rindió.

Que usó las herramientas del sistema como si fueran pedales de efectos.

Que insistió hasta que la burocracia —sí, ese monstruo lento— se pusiera en movimiento.


Porque detrás de palabras como expediente, protocolo, trámite, siempre hay una historia humana.

Un ciudadano real.


Y el expediente de Carlos es eso:

la historia de alguien que decidió no ser aplastado por un “no”.


LA PLACA AL RECINTO


Finalmente, la nueva presencia del roquero en la Legislatura para afinar más detalles arrojó como resultado el hecho de que los próximos pasos tienden a llevar el reclamo y la restitución de la placa roquera al mismísimo recinto, donde los legisladores deberán accionar las herramientas políticas y legislativas para la determinación final.


PREGUNTA PARA EL LECTOR


La aventura de Carlos demuestra que la persistencia puede mover engranajes oxidados, destrabar puertas selladas y convertir la burocracia en un instrumento afinado.


Y nos queda esta pregunta, flotando como un eco en un estadio vacío:


¿Cuántos otros muros podrían derrumbarse si más gente supiera usar las herramientas que el propio sistema ya nos da?


Una pregunta que muerde.

Una pregunta que late.

Una pregunta que pide solo una cosa:


No bajar el volumen. Nunca.




lunes, 24 de noviembre de 2025

EL VIEJO PICHANA: GAUCHO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN EL PUEBLO

 La Tranca del Algoritmo — Relato Gauchesco Tecnológico

 Dicen por la Pampa que una tarde, cuando el sol raspaba los pastos amarillentos y los tordos volaban y los teros chiflaban como si supieran un secreto, llegó al boliche El Viejo Pichana un paisano distinto:

no traía caballo, sino un aparato brillante, medio cuadrado, que relucía como charola nueva.


 

—¿Y eso qué bicho es, don? —le preguntó el Pulenta, el cantinero, que sabía más de vinos que de máquinas.

 



—Esto, paisano… —dijo el forastero— es Inteligencia Artificial.

 


Los parroquianos se miraron como si hubiera dicho “bruja del Este”.


Pelusa, el peoncito curioso, le dio un golpecito con un dedo.

 

—¿Y sirve pa’ algo o sólo pa’ espantar gallinas?

 

El forastero sonrió.

 

—Sirve pa’ mucho, gurí. Si uno la sabe mandar, es como tener un ayudante que nunca duerme.


Te resume los diarios, te ordena los trabajos, te tira ideas cuando el mate te deja seco el pensamiento…

Hasta te ayuda a editar videos pa’ mandarle a la patrona, vio.

 

Los paisanos se acercaron, intrigados como vizcachas.

 

—¡Ah, mirá vos! —salió a decir Don Hilario, que venía renegando con los trámites del ANSES desde el 2004.

 

—Pero ojo —siguió el forastero— que esta cosa también tiene sus mañas.


Si te confiás, te manda fruta.

Que uno pone “¿qué hora es?” y te contesta “Trelew es capital de Perú”.

Y ahí quedás, como burro mirando el bombo.

 

Los parroquianos largaron una carcajada.

 


—Es que la máquina, amigos, no piensa como cristiano —dijo el hombre—.

Repite lo que vio, arma y desarma, pero la experiencia del campo, el olor a lluvia, la intuición del chango que ya vivió

Eso no te lo hace.

 

Pelusa, que era vivo, se rascó la nuca.

 

—¿Entonces sirve o no sirve, don?

 

El forastero apoyó el artefacto en la mesa, lo acarició como quien calma un potro.

 

—Sirve, gurí. ¡Y mucho!

Te da una mano pa’ estudiar, te ordena la cabeza, te traduce discursos, te escribe notas…

Es una **yunta fuerte** si uno la lleva por el camino.

 

Pero levantó un dedo, firme como estaca.

 


—Ahora… si vos dejás que la máquina piense por vos, ahí sí que estás al horno.

Pierde uno la maña, la picardía, la mirada del paisano que sabe cuándo un relato es cierto y cuándo te están engrupiendo.

El pensamiento se afloja, como la cincha vieja.

 

Los hombres quedaron callados, rumiando la idea.

 


El cantinero, que había escuchado en silencio, dijo:

 

—Entonces la clave sería… ¿andar con la máquina, pero sin entregarle el alma?


—Eso mismo, Pulenta.

La máquina te ayuda, pero el criterio sigue siendo del jinete.

 

Y ahí, como si el viento lo entendiera, el aparato emitió un ruidito:

*ping*, suavecito, casi humilde.

 

El forastero guardó el artefacto y se dispuso a partir.

 

Antes de montar —porque al final sí tenía caballo, sólo que lo había dejado a la sombra— les dejó la última enseñanza:

 

—Muchachos: usen la inteligencia artificial.

Pero nunca olviden la inteligencia natural, que es la que trae cada uno.

Sin eso, no hay algoritmo que valga.


Y se fue al trote lento, dejando en el aire una mezcla de polvareda y modernidad que tardó en asentarse.

 

Dicen que desde ese día, en El Viejo Pichana, los paisanos usan IA para hacer los deberes y escribir cartas lindas…


Pero ninguna máquina les reemplaza el mate compartido, la mirada honesta ni ese olfato criollo que, por suerte, aún no sabe imitar ningún sistema.