miércoles, 4 de febrero de 2026

RETICENCIA MUSICAL: TECNICAS PARA CAMBIAR PERSPECTIVAS


(Publicado en Facebook a modo introductorio y desarrollado aquí)


GAVIOTA FEROZ: RETICENCIA MUSICAL

En mi caso como roquero pueblerino lo he conversado con muchas amistades porque siempre me llamó la atención.
A varios nos ha pasado que cuando nos enteramos de que una amistad hace una convocatoria para dar a conocer y compartir una interpretación o una creación, especialmente artística, ...pues, no vamos. Aún siendo gratis. Sólo para decir: "Espero que les guste".
Resulta que en ese marco hay distintas situaciones: hay sentimientos que dan vueltas, por ejemplo. Que nos impide hasta crecer, incluso. Ahí puede haber una fuente inspiradora, una respuesta. Crecimiento con lo propio, con lo nuestro.
Me puse a escribir sobre este aspecto para mi Blog "Gaviota Feroz", en la sección "Historietas roqueras" -que lo publicaré pronto y lo compartiré con ustedes para que lo conversemos como comunidad de amigos por este espacio-.
Mientras tanto, también lo pasé por la exploración de las herramientas de inteligencia artificial -para ir midiendo su utilidad para estos fines- y le pedí que me generara un video explicativo en el marco de ese escrito.
Los invito a verlo, y ...como siempre, son bienvenidas las conversaciones por aquí. Ya que el resultado nos dice que hay maneras muy gratificantes para crecer con nuestras propias vivencias.

Abrazo roquero del Este mendocino.

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Hay varias razones por las cuales un músico puede sentirse reticente a escuchar las producciones de sus compañeros.

Estas razones a menudo se derivan de una combinación de factores psicológicos, emocionales y profesionales.


Aquí hay algunas razones comunes:

Comparación y competencia: Los músicos a menudo se comparan con sus compañeros, ya sea consciente o inconscientemente. Escuchar el trabajo de otros puede generar sentimientos de insuficiencia, envidia o competencia. Esto es especialmente cierto si el músico siente que el trabajo de su compañero es superior al suyo en algún aspecto.

Sesgo personal: Los músicos pueden tener preferencias o prejuicios personales contra ciertos géneros, estilos o técnicas musicales. Si el trabajo de un compañero no coincide con sus gustos personales, pueden ser reacios a escucharlo.

Sensibilidad artística: Los músicos suelen ser muy sensibles a la música y pueden ser fácilmente afectados por ella. Escuchar el trabajo de otros puede ser abrumador o incluso doloroso si no les gusta o si les recuerda sus propias inseguridades.

Falta de tiempo: Los músicos suelen estar muy ocupados con sus propios proyectos y compromisos. Pueden sentir que no tienen tiempo para escuchar el trabajo de otros, especialmente si no están seguros de que les gustará.

Evitar la influencia: Los músicos pueden ser reacios a escuchar el trabajo de otros para evitar ser influenciados por ellos. Quieren mantener su propia voz y estilo únicos, y pueden temer que escuchar el trabajo de otros los lleve a copiar o imitar su sonido.

Experiencias negativas: Los músicos pueden haber tenido experiencias negativas al escuchar el trabajo de otros en el pasado. Por ejemplo, pueden haber escuchado un trabajo que encontraron mal hecho o que no les gustó, o pueden haber sido criticados por sus propios compañeros por su propio trabajo.

Problemas de confianza: Los músicos pueden tener problemas de confianza que les dificultan disfrutar del trabajo de otros. Pueden ser escépticos sobre las intenciones de sus compañeros o pueden temer ser juzgados por sus gustos musicales.

Síndrome Burnout -estado de agotamiento físico, emocional y mental crónico-: Los músicos pueden experimentar agotamiento debido a las demandas de su profesión. Escuchar música adicional, incluso de compañeros, puede sentirse como una tarea más en lugar de un placer.

Dificultad para separar lo personal de lo profesional: Las relaciones personales entre músicos pueden influir en su percepción del trabajo de los demás. Las amistades tensas o los desacuerdos profesionales pueden hacer que sea difícil apreciar objetivamente la música de un compañero.


Miedo al juicio: Los músicos pueden ser reacios a escuchar el trabajo de sus compañeros por temor a que se les pida que proporcionen comentarios o críticas. Pueden sentirse incómodos juzgando el trabajo de otros, especialmente si no están seguros de sus propias habilidades o conocimientos.

En resumen, la reticencia de los músicos a escuchar las producciones de sus compañeros puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo la comparación, el sesgo personal, la sensibilidad artística, la falta de tiempo, la evitación de la influencia, las experiencias negativas, los problemas de confianza, el agotamiento, la dificultad para separar lo personal de lo profesional y el miedo al juicio.

¿Qué ejemplos de comparación pueden llevar a esta reticencia?

La comparación entre músicos puede manifestarse de diversas formas, generando reticencia a escuchar el trabajo de sus pares.

Aquí hay algunos ejemplos concretos:

Habilidades técnicas: Un guitarrista que lucha con la velocidad y la precisión puede evitar escuchar a un guitarrista virtuoso que exhibe una técnica impecable. La comparación puede resaltar sus propias deficiencias y generar frustración o inseguridad.



Éxito comercial: Un músico independiente que tiene dificultades para llegar a un público amplio puede sentirse reacio a escuchar a un compañero que ha logrado un gran éxito comercial. La comparación puede generar sentimientos de envidia o resentimiento.

Reconocimiento de la crítica: Un compositor que ha recibido críticas mixtas por su trabajo puede evitar escuchar a un compañero que ha sido aclamado por la crítica. La comparación puede reforzar sus propias dudas y minar su confianza.

Originalidad: Un cantante que siente que su música es derivativa puede evitar escuchar a un compañero que es conocido por su sonido único e innovador. La comparación puede resaltar su propia falta de originalidad y generar sentimientos de insuficiencia.



Habilidades de producción: Un productor musical que está aprendiendo a mezclar y masterizar puede evitar escuchar el trabajo de un productor experimentado que crea grabaciones impecables. La comparación puede resaltar su propia inexperiencia y generar sentimientos de intimidación.

Composición: Un compositor de canciones que lucha con el bloqueo del escritor puede evitar escuchar a un compañero que produce constantemente canciones pegadizas y bien elaboradas. La comparación puede exacerbar su propia frustración y generar sentimientos de desesperanza.

Dominio de un instrumento: Un baterista que se siente estancado en su forma de tocar puede evitar escuchar a un compañero que muestra un dominio excepcional del instrumento. La comparación puede desmotivarlo y hacer que se sienta menos capaz.



Creatividad: Un artista que siente que su creatividad está disminuyendo puede evitar escuchar a un compañero que constantemente produce ideas nuevas e interesantes. La comparación puede resaltar su propia falta de inspiración y generar sentimientos de ansiedad.

Presentaciones en vivo: Un intérprete que sufre de miedo escénico puede evitar ver a un compañero que ofrece presentaciones en vivo carismáticas y seguras. La comparación puede intensificar su propia ansiedad y hacer que se sienta menos preparado.

Conexión emocional: Un músico que lucha por conectar con su público puede evitar escuchar a un compañero que evoca fuertes emociones en sus oyentes. La comparación puede resaltar su propia falta de conexión y generar sentimientos de aislamiento.

En todos estos ejemplos, la comparación puede generar sentimientos de inseguridad, envidia, frustración o resentimiento, lo que lleva al músico a evitar escuchar el trabajo de sus compañeros. Es importante recordar que la comparación puede ser una fuerza destructiva y que es más saludable concentrarse en el propio crecimiento y desarrollo personal.

Cómo se supera la situación de evitar escuchar a otros músicos pares. Técnicas a aplicar.

Superar la reticencia a escuchar a otros músicos pares requiere un cambio de mentalidad y la aplicación de técnicas específicas para convertir la comparación en inspiración y crecimiento.

Aquí hay algunas estrategias:

1. Reconocer y Aceptar los Sentimientos:

Autoconciencia: Identifica los sentimientos negativos que surgen al pensar en escuchar a otros músicos. ¿Es envidia, inseguridad, miedo al juicio?. Reconocer estos sentimientos es el primer paso para abordarlos.

Aceptación: Acepta que es normal sentir estos sentimientos. La competencia y la comparación son parte de la naturaleza humana, especialmente en campos creativos. No te castigues por sentirte así.

2. Cambiar la Perspectiva:

Enfoque en el Aprendizaje: En lugar de ver a otros músicos como competidores, considéralos fuentes de aprendizaje e inspiración. Pregúntate: "¿Qué puedo aprender de este músico?"

Celebrar el Éxito Ajeno: Intenta alegrarte genuinamente por el éxito de tus compañeros. Su éxito no disminuye tus propias posibilidades.

Enfócate en tu Propio Camino: Recuerda tus propios objetivos y progreso. No te compares con los demás, sino contigo mismo en el pasado.

Valorar la Diversidad: Reconoce que cada músico tiene un estilo y una voz únicos. No hay una sola forma "correcta" de hacer música.

3. Técnicas Prácticas:

Escucha Activa: Cuando escuches a otros músicos, hazlo de forma activa y consciente. Presta atención a los detalles técnicos, la composición, la producción y la interpretación. Toma notas y reflexiona sobre lo que has aprendido.

Establece Metas de Aprendizaje: Antes de escuchar a un músico, define un objetivo específico. Por ejemplo: "Voy a escuchar esta canción para analizar la estructura de la melodía" o "Voy a escuchar este álbum para identificar las técnicas de mezcla utilizadas".



Busca Mentores y Colaboradores: En lugar de evitar a otros músicos, busca oportunidades para colaborar y aprender de ellos. Un mentor puede ofrecerte orientación y apoyo, mientras que la colaboración puede exponerte a nuevas ideas y perspectivas.

Crea un Entorno de Apoyo: Rodéate de músicos que te apoyen y te animen. Evita a las personas que te hacen sentir inseguro o competitivo.

Limita la Exposición: Si la comparación te resulta abrumadora, limita tu exposición a la música de otros músicos. No te sientas obligado a escuchar todo lo que se publica.

Practica la Gratitud: Dedica tiempo a reflexionar sobre tus propios logros y fortalezas. Agradece las oportunidades que has tenido y el progreso que has logrado.

Busca Inspiración Fuera de la Música: A veces, la mejor manera de superar la reticencia a escuchar a otros músicos es buscar inspiración en otras áreas de la vida.

Lee libros, ve películas, visita museos, pasa tiempo en la naturaleza.

Terapia o Acompañamiento profesional personalizado: Si la reticencia a escuchar a otros músicos está afectando tu bienestar emocional o tu carrera, considera buscar ayuda profesional. Un terapeuta o profesional musical puede ayudarte a identificar y superar las barreras que te impiden disfrutar de la música de otros.

4. Cambiar el Enfoque de la Crítica:

Crítica Constructiva: Aprende a ofrecer y recibir críticas constructivas. En lugar de enfocarte en los defectos, busca aspectos positivos y ofrece sugerencias para mejorar.

Solicita Retroalimentación: Pide a otros músicos que te den su opinión sobre tu trabajo. Estar abierto a la retroalimentación puede ayudarte a crecer como músico y a superar la inseguridad.

Al aplicar estas técnicas, puedes transformar la reticencia a escuchar a otros músicos en una oportunidad para aprender, crecer y conectarte con la comunidad musical.

Recuerda que la música es un arte colaborativo y que todos podemos beneficiarnos del talento y la experiencia de los demás.

De qué modo puede celebrarse el éxito ajeno cuando tienes reticencia interna y te cuesta brindar opiniones adecuadas.

Celebrar el éxito ajeno cuando se experimenta reticencia interna y dificultad para expresar opiniones adecuadas es un desafío, pero es posible lograrlo con un enfoque consciente y estratégico. Aquí hay algunas formas de abordar la situación:

1. Reconocimiento Interno y Reformulación:

Reconoce tus sentimientos: Admite que sientes envidia, inseguridad o cualquier otro sentimiento negativo. No te juzgues por ello, simplemente acéptalo como una emoción humana.

Reformula tu perspectiva: Intenta ver el éxito de la otra persona como una oportunidad para aprender e inspirarte. Pregúntate: "¿Qué puedo aprender de su camino y sus logros?".

Concéntrate en lo positivo: Busca aspectos específicos del éxito del otro músico que puedas admirar genuinamente. Puede ser su dedicación, su talento, su originalidad o su impacto en el público.

2. Expresiones Sinceras y Simples:

Felicitaciones básicas: Comienza con un simple "¡Felicitaciones!" o "¡Qué bien!" Estas expresiones son directas y sinceras, y no requieren un análisis profundo.

Reconoce el esfuerzo: En lugar de centrarte en el resultado final, reconoce el esfuerzo y la dedicación que la persona invirtió para lograr su éxito.

 Puedes decir algo como: "Sé cuánto has trabajado para esto, ¡felicidades!".

Destaca un aspecto específico: Si te resulta difícil dar una opinión general, elige un aspecto específico del éxito del otro músico que te haya impresionado. Por ejemplo: "Me encantó la melodía de tu nueva canción" o "Tu presentación en vivo fue increíble, ¡tenías una energía impresionante!".

Pregunta sobre el proceso: Muestra interés genuino preguntando sobre el proceso que llevó al éxito. Esto te permite aprender y también demuestra que te importa su experiencia. Por ejemplo: "¿Cómo fue el proceso de grabación de tu álbum?" o "¿Qué te inspiró a escribir esa canción?".

3. Acciones que Demuestran Apoyo:

Comparte su trabajo: Si te sientes cómodo, comparte su música o su trabajo en tus redes sociales. Esto es una forma tangible de mostrar apoyo y ayudar a difundir su éxito.

Asiste a sus eventos: Si tienes la oportunidad, asiste a sus conciertos, presentaciones o eventos. Tu presencia demuestra que te importa y que estás dispuesto a apoyarlos.

Compra su música o mercancía: Si es posible, compra su música, su mercancía o cualquier otro producto que ofrezcan. Esto es una forma directa de apoyar su trabajo y contribuir a su éxito.

Ofrece ayuda: Si tienes habilidades o recursos que podrían ser útiles, ofrécete a ayudar. Por ejemplo, puedes ofrecerte a promocionar su música, a conectarlos con otros profesionales o a brindarles retroalimentación sobre su trabajo.

4. Manejo de la Incomodidad:

Sé honesto contigo mismo: Si te resulta realmente difícil expresar opiniones positivas, sé honesto contigo mismo y con la otra persona. Puedes decir algo como: "Estoy trabajando en ser más expresivo con mis felicitaciones, pero quiero que sepas que estoy muy contento por tu éxito."



Evita la comparación:
No compares tu propio trabajo o tus logros con los de la otra persona. Concéntrate en celebrar su éxito sin sentirte amenazado.

No te presiones: No te sientas obligado a dar una opinión elaborada o a fingir entusiasmo. Es mejor ser sincero y auténtico, aunque tu expresión sea simple.


Recuerda que no se trata de ti: El objetivo es celebrar el éxito de la otra persona, no hacer que se sienta mal o incómoda.

5. Desarrollo a Largo Plazo:

Practica la empatía: Intenta ponerte en el lugar de la otra persona y comprender cómo se siente al lograr el éxito. Esto te ayudará a desarrollar una mayor apreciación por sus logros.

Trabaja en tu autoestima: Si tu reticencia se debe a la inseguridad, trabaja en fortalecer tu autoestima y tu confianza en ti mismo.

Busca apoyo: Si te resulta difícil superar tus sentimientos negativos, busca el apoyo de un terapeuta, un profesional o un amigo de confianza.


Al seguir estos consejos, puedes aprender a celebrar el éxito ajeno de manera sincera y significativa, incluso cuando te enfrentas a la reticencia interna y a la dificultad para expresar opiniones adecuadas.

Recuerda que el apoyo mutuo es fundamental para el crecimiento y el éxito en la comunidad musical.


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Abrazo roquero del Este mendocino

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HISTORIA "GRUPO DE EXPRESION NOSOTROS"




martes, 27 de enero de 2026

ROCK CHACARERO: ARTE O RESISTENCIA EN LA DICTADURA MILITAR DOS POSTURAS EN UN ANALISIS DE EPOCA


(Transcripción de podcast realizado con inteligencia artificial a partir de nota periodística,

cuya autoría es de Nacho Panella, para ARN Diario)



Bienvenidos a este intercambio de ideas. Hoy nos adentramos en un fenómeno musical realmente singular, el rock chacarero. Surgió allá por finales de los 70, principios de los 80, en el Este de Mendoza, una zona quizá, bueno, inesperada para un movimiento de rock.

Vamos a fijarnos especialmente en Carlos Calderón, conocido como el Papa del Rock Chacarero y en cómo este género nació y resistió en un ámbito siempre complicado, ¿eh?.

Con la soga al cuello por la economía y bajo la sombra de la dictadura militar argentina.

Exacto. Y la pregunta clave que queremos abordar hoy, basándonos en lo que nos cuentan las crónicas, los testimonios de la época, es qué le dio realmente su fuerza, qué definió su aguante, ¿no?.

O sea, fue sobre todo una explosión de creatividad, un espíritu de lucha, de comunidad artística, lo que lo mantuvo a flote o tenemos que verlo más bien como un grito de resistencia, una forma de plantarle cara a la opresión política y a ese ninguneo de las instituciones.


Pues yo voy a defender que aunque el panorama era negro, vamos, no nos engañemos, ¿eh?.

Lo que de verdad impulsó y dio alma al rock chacarero fue su propia vitalidad artística y ese fuerte sentido de colaboración, de hacer causa entre ellos.




Pues yo lo veo de otra manera. Para mí es imposible separar el rock chacarero de ese ambiente asfixiante. Fue precisamente la necesidad de resistir al régimen y al abandono por parte de todos, lo que prendió la mecha y le dio su carácter único y su fuerza para sobrevivir.





Entiendo tu punto, de verdad, pero déjame que te ofrezca otra mirada. Para mí, el rock chacarero es por encima de todo una celebración de la creatividad y de la fuerza que da el apoyarse unos a otros. Mira, el caso del grupo cultural Nosotros, que nació a finales de los 70 en San Martín.



Aquello era una auténtica cooperativa artística, música, poesía, pintura, teatro, un poco al estilo de lo que fue el Músicos Independientes Argentinos, el MIA en Buenos Aires, ya sabes, aquel colectivo tan importante en la escena progresiva y autogestionada de la capital por entonces. Mirá... que Nosotros se formó antes de que la represión de la dictadura se pusiera en lo peor. Eso ya te dice algo sobre una vocación cultural y de equipo que venía de antes, ¿no?.


Los conciertos de Gaviota Feroz, la banda de Calderón, se describían como oasis de creatividad, donde se mezclaban todas las artes. No ves ahí un impulso creativo propio que iba más allá de simplemente protestar. Las penurias económicas, como no poder grabar o tener que compartir los instrumentos, yo las veo casi como un gimnasio para el ingenio y la colaboración. El propio Calderón, según citan las fuentes, hablaba de una etapa de aprendizaje.


Esas dificultades, pues bueno, les hicieron fuertes desde dentro. Incluso lo de tocar en sitios improvisados, plazas, la orilla de un lago, pues hombre, refleja ese espíritu de buscarse la vida, de crear como fuera algo muy típico de los movimientos culturales que empiezan de cero.

Pues yo, la verdad, parto de un sitio completamente distinto. Sostengo que no puedes entender el rock chacarero si le quitas el marco de la opresión. Su razón de ser es la resistencia.

Gaviota Feroz, la banda clave de Calderón, se formó justo durante la dictadura. Sus conciertos, sí, eran un respiro de libertad, como se ha dicho, pero yo no lo veo sólo como una vía de escape, sino como actos de resistencia directos y conscientes en medio de un clima de miedo generalizado. Y hay un detalle que para mí es fundamental, una especie de sello de identidad de este género nacido para desafiar.


La imagen de Carlos Calderón encarándose con la policía en sus conciertos, diciéndoles que o bailaban o se iban. Eso no es solo arte, hombre, eso es plantar cara al poder, sin rodeos. Y sobre las dificultades económicas de la famosa anécdota del intendente Naser Mansur, soltándole a Calderón aquello de que los artistas crean por amor al arte.



Mira, eso no es solo un político desconectado de la realidad, es el símbolo perfecto del abandono institucional que obligó a Calderón a moverse, a ir al sindicato de músicos a juntar a la gente. Eso es resistir contra el sistema.

Y las letras del grupo Nosotros, que se describen como oscuras, pero con sentido poético enorme y la protesta siempre vigente, incluso en plena dictadura, pues demuestran que la oposición era el meollo del asunto, no un añadido.

Y lo de tocar en sitios marginales, espíritu pionero, venga ya, fue la consecuencia directa de no tener apoyo y de la represión cultural pura y dura.


Vale, vayamos por partes. Hablemos del grupo cultural Nosotros. Insisto en que era una cooperativa artística con todas las letras. Un modelo que ilusionaba de creación colectiva de echarse una mano y con unos objetivos artísticos clarísimos por la variedad de cosas que hacían. Compararlo con el MIA porteño no es una anécdota. Subraya que era un proyecto cultural con entidad propia, con sus propias ambiciones.


Más allá del momento político, aunque este, claro, lo condicionará todo.


A ver, que valoro la idea de la cooperativa, por supuesto. Pero no podemos pasar por alto que aquello nació bajo un régimen militar y sus letras, como ya hemos dicho, llevaban la protesta siempre vigente.

Por muy interesante que fuera artísticamente, ¿no crees que en ese momento histórico su papel principal era el de ser un refugio y una forma de organizarse para resistir, precisamente por culpa de ese ambiente hostil. El arte fue la herramienta para esa resistencia colectiva, ¿no te parece?.


Entiendo lo que dices, pero fíjate en los conciertos de Gaviota Feroz. Sí, el contexto era de represión y sí, eran un respiro de libertad, te lo concedo, pero esa mezcla buscada de artes, música, con pintura, con literatura, a mí me habla de una complejidad creativa que va más allá de una simple reacción política. Ese oasis de creatividad no era sólo para escapar, era también un fin en sí mismo. Era un intento de construir un espacio cultural propio con sus reglas, su lenguaje, al margen o a pesar del régimen.

Yo veo ahí una afirmación de la vida artística por encima de la opresión. Era decir: "Seguimos creando, seguimos vivos".


Pues yo sigo sin verlo así. Ese desafío directo a la policía en los conciertos, esa valentía tan explícita, para mí eso indica que la función primordial en ese clima de miedo y silencio era la resistencia al fin. La mezcla de artes, desde mi punto de vista, no era un fin en sí misma al margen de la resistencia, era una herramienta cojonuda para que esa resistencia fuera más potente, más visible y que llegara más a la gente que iba allí buscando precisamente eso, una bocanada de libertad desafiante. El arte era el arma, claramente.


Pasemos a cómo respondieron a las dificultades económicas. Yo ahí veo sobre todo resiliencia, adaptación como virtudes que desarrolló la propia comunidad artística.

Esa etapa de aprendizaje de la que hablaba Calderón, eso de sacar fuerzas de flaqueza, como tener que compartir instrumentos, demuestra una solidaridad interna muy fuerte, un espíritu de apañárselas como sea forjado en la necesidad, pero también en la convicción de que lo que hacían merecía la pena.


Mira, me parece que eso es ponerle un poco de azúcar a una situación que les vino impuesta. Esa resiliencia fue la respuesta está obligada a un abandono institucional clarísimo, que se ve perfectamente en la respuesta lamentable del intendente Mansur.




Y lo que hizo Calderón después, ir al sindicato, organizar a los músicos, eso no fue solo adaptarse creativamente, fueron actos de protesta y una lucha por unos derechos que les estaban negando, estaban reclamando su sitio.

Y ojo, que lo de no poder grabar no sólo hizo que fueran ingeniosos, también silenció muchas voces y limitó que su mensaje llegara más lejos. No podemos olvidarnos de esa parte.



Y ya que estamos, lo de los espacios de actuación. Vale, no había infraestructuras formales, de acuerdo. Pero en esos inicios en plazas o junto a un lago, yo veo una manifestación muy potente de ese espíritu pionero, de la urgencia por expresarse con lo que hubiera mano.

Eso es algo básico en la ética de muchísimos movimientos culturales que empiezan en todo el mundo, da igual el contexto político concreto. Es ocupar el espacio público cuando el institucional te cierra las puertas.


Ya, ya, pero yo sigo pensando que tocar en esos sitios no fue principalmente una lección estética o un gesto romántico de hazlo tú mismo. Fue, en gran medida, la consecuencia directa de no tener acceso a locales decentes y eso lo que refleja es cómo el poder marginaba esta cultura, que luego buscaran sitios como la Casa de Italia o el Club Agustín Álvarez, no fue sólo una evolución natural, fue una pelea por conseguir legitimidad y reconocimiento, por salir de esos márgenes a los que les habían empujado. ¿No crees que hay una diferencia?.


Bueno, resumiendo mi postura, aunque el telón de fondo de la dictadura y la precariedad económica es innegable y claro que marcó al movimiento, yo creo que el motor principal del rock chacarero fue una pulsión creativa auténtica, una necesidad profunda de expresarse artísticamente de formas diversas, no solo con música y el nacimiento de una comunidad increíblemente sólida y colaborativa. Ese espíritu creativo y de piña es su legado más valioso y duradero.


Yo, por mi parte, insisto en que fue precisamente la naturaleza contestataria, la resistencia activa frente a la opresión política y a ese abandono institucional, lo que actuó como un crisol indispensable. Eso fue lo que forjó la identidad única y la fuerza imparable del rock chacarero. La creatividad fue, sin duda, el vehículo para expresarse, el lenguaje que usaron, pero la resistencia fue la gasolina que lo mantuvo vivo y le dio su significado más hondo en aquel momento histórico tan jodido.


Está claro, después de este intercambio que la creación artística y la resistencia estuvieron íntimamente ligadas en la historia del rock chacarero. La adversidad tanto económica como política fue a la vez un obstáculo tremendo y paradójicamente un un catalizador que hizo surgir un movimiento cultural con una identidad compleja y una capacidad de aguante admirable.



Desde luego, figuras como Carlos Calderón y colectivos como el grupo Nosotros o Gaviota Feroz son clave para entender esa tensión, ¿no?. Y es interesante pensar cómo esa mezcla de aguante y creatividad se manifiesta hoy, porque claro, las dificultades para grabar en los 70 y 80 en plena era analógica eran una odisea comparadas con la facilidad que la tecnología digital ofrece ahora a bandas como, como Parenalila o Raivan Pérez, que son ejemplos actuales que se citan en las fuentes. La lucha era era distinta, claro.


Es una reflexión muy pertinente, sí. Conseguir grabar un disco, entonces, era casi una heroicidad y eso seguramente fomentó una crudeza o un ingenio sonoro que nacía de esas limitaciones.

Hoy, producir música es mucho más accesible y eso abre otras puertas, pero también plantea otros retos. Sin embargo, ese espíritu de comunidad.

Esa búsqueda de una voz propia, quizás heredado de aquellos pioneros del Este mendocino, sigue siendo algo relevante, ¿no crees?. Se adapta a los tiempos.


Exacto. Al final, bueno, analizar este material nos invita a seguir explorando cómo el arte responde, se adapta y a veces, curiosamente, florece con más fuerza en los contextos más difíciles.

Y cómo ese legado, nacido en la adversidad analógica de los 70 y 80, sigue teniendo eco aunque sea de forma distinta en las nuevas generaciones digitales del Este de Mendoza.


Queda mucho por escuchar y por descubrir en la música y las historias de esta escena cultural tan particular.



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Abrazo roquero del Este mendocino

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lunes, 12 de enero de 2026

La Pluma Eléctrica: Un Gaucho en el Templo de la Ley


 ¡Che, qué bueno que te metiste de lleno en la historia!. Y sí, la vida de un periodista roquero en el Congreso es más o menos como un solo de guitarra que se estira y estira, lleno de acordes que nadie se esperaba.

Aquí va este relato largo, como la historia que contamos, con el acento en lo que de veras importa:

la perseverancia, la responsabilidad y esa sed de saber que nunca se apaga.




La Pluma Eléctrica: Un Gaucho en el Templo de la Ley


No fue por el afán de un trabajo ni por un golpe de suerte que este servidor, un simple roquero provinciano, terminó metiendo la pata en el mismísimo Congreso de la Nación. No, señora. Fue el rock and roll. Fue ese grito que te explota en el pecho y te obliga a mirar lo que otros esquivan, a contar lo que la voz oficial silencia. Y así, con el alma forjada a puro riff, fui a parar a las veredas de ese templo de mármol y vitrales.

Yo llegué a la Capital con lo justo, con la guitarra al hombro como si fuera mi escudo de batalla y un puñado de sueños que me quemaban el alma. La historia es conocida: un colchón en la plaza, la urgencia en la panza, pero con la cabeza bien alta. Porque en el fondo, el rock me enseñó que la única forma de ser libre es no venderse, es ser honesto con uno mismo. Y esa verdad, la misma que me hacía escribir canciones que le hablaban al jubilado, al pibe que se iba del pueblo y al que no tenía dónde caerse muerto, era la que me iba a guiar.

Los primeros días fueron un laberinto. Un gaucho en un corral ajeno, con un lenguaje que no entendía y con los códigos que no me cerraban. Pero el roquero que llevo adentro me decía: "¡Atendé, loco! Escuchá el ritmo de los debates, el solo de guitarra de los oradores, los silencios que hablan más que mil palabras". Y empecé a ver que el Congreso era un escenario, con sus héroes y sus villanos, con sus solos magistrales y sus bises que nadie aplaudía.


Mi trabajo no era solo llenar páginas. Mi trabajo era ser un cronista de lo invisible. Me metí en los pasillos de ese palacio, escuchando lo que no se decía en las sesiones, desenterrando la verdad que escondían los discursos. El rock me había dado esa persistencia, esa rebeldía de no aceptar un "no" por respuesta. Cada ley, cada proyecto, cada escándalo era como una canción que tenía que desglosar nota por nota.

Y así pasaron los años, cuarenta para ser precisos, desde el regreso de la democracia. El tiempo se fue volando entre debates acalorados y crónicas escritas de madrugada. Hubo momentos de desánimo, de ver cómo un trabajo de meses de investigación periodística se barría con un tuit mal escrito o una noticia falsa. Pero resistí. Porque el periodismo, como el rock, cambia de forma, pero no de fondo. Y el fondo es la verdad.

El rock me enseñó a no ser solo un cronista, sino un testigo. El que escribe para no olvidar y el que canta para no quedarse solo. Mi pluma se hizo eléctrica, y el Congreso se volvió mi escenario. Porque al final del día, la música y el periodismo no están tan lejos. Ambos son una forma de contar la vida, de darle voz a los que no la tienen, de encender el alma para que no se duerma.

Hoy, aunque ya no estoy todos los días en el Congreso, sigo siendo ese pibe provinciano con una guitarra al hombro. Sigo caminando por las calles de esta ciudad inmensa, y mi mirada sigue atenta, buscando la próxima historia, el próximo acorde. Porque mi misión ahora es otra: es cuidar la memoria, es ofrecer una perspectiva, es contar desde otro lugar. Porque lo viví. Porque lo caminé. Y porque, durante cuarenta años, le presté mis ojos a los que no podían ver.

Y ahora, ¿qué más querés que te cuente? La historia no termina, che. ¡Sigue sonando!.